Música Rockabilly: Una mirada a sus orígenes

Música Rockabilly: Una mirada a sus orígenes

1 Oct 2012 4 Por Jennifer Delgado

Los orígenes de la música rockabilly son los mismos que los del rock and roll. Este tipo de música surgió en el sur de los Estados Unidos durante los primeros años de la década del ‘50 del siglo pasado. En sus inicios, fue una fusión del blues, R&B, bluegrass y música country.

Básicamente, era un género musical que solían tocar los músicos blancos de la época; si bien los artistas más famosos siempre fueron afroamericanos. La música rockabilly tiene el sabor indiscutible de los años ’50 y transmite un profundo deseo de rebelión ante una sociedad que obligaba a seguir rígidos patrones de comportamiento.

Los instrumentos clásicos de la música rockabilly son: la guitarra acústica, semi acústica o eléctrica, la batería y el contrabajo. No obstante, el rockabilly no solo era un ritmo musical sino un verdadero estilo de vida que incluso traía aparejada algunas características que distinguían a sus artistas. El tupé de Elvis Presley con su mechón en la frente y las largas patillas era un signo distintivo de los cantantes, así como las camisetas de colores intensos con el cuello siempre levantado, los jeans y algún par de zapatos que llamase la atención.

Estos músicos también compartían la pasión por las Harley Davidson, los coches Cadillac, el buen vestir y, por supuesto, por las mujeres. Algunos de los grupos norteamericanos de aquella época fueron: los Teddy Bear, los Greasers y los Rockers. En lo que respecta a los artistas en solitario más emblemáticos de la música rockabilly encontramos a: Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Fats Domino y Larry William.

Vale aclarar que algunos de estos artistas también comenzaron a tocar rock and roll. La fama de algunos de ellos atravesó el mundo pero muchos otros grupos y cantantes no traspasaron las fronteras del sur de los Estados Unidos. No obstante, algunas de las canciones más emblemáticas de la música rockabilly fueron: Johnny B. Good de Chuck Berry, Blue Suede Shoes de Carl Perkins y C’mon Everybody de Eddie Cochran.