¿Por qué la música nos pone la piel de gallina?

música piel de gallina

Escuchas una canción, inmediatamente la reconoces y comienzas a disfrutarla. En cierto punto, sientes que una corriente recorre todo tu cuerpo y los vellos de los brazos se erizan. ¿Qué ha sucedido? ¿Por qué la música puede ponernos la piel de gallina?

Ante todo, debes saber que la piloerección, el nombre científico que se le da a la “piel de gallina”, es una reacción corporal que puede tener múltiples causas, una de las más comunes es el cambio de temperatura. De hecho, cuando la temperatura exterior es muy baja, el pequeñísimo músculo erector que se encuentra en la raíz del pelo se contrae y crea una capa de aire que protege la piel del frío.

Sin embargo, los cambios de temperatura no son los únicos responsables de que se nos ponga la piel de gallina, las emociones extremas, como el miedo, también estimulan este fenómeno. Por supuesto, las emociones positivas, como la alegría, ejercen el mismo efecto. ¿Por qué?

Cuando escuchamos una canción que nos gusta mucho llegamos a experimentar un placer físico: nuestro ritmo cardiaco aumenta, las pupilas se dilatan y la temperatura corporal se eleva. El cerebelo y la amígdala se activan y recibimos una descarga de dopamina. El mismo mecanismo que tiene lugar cuando experimentamos experiencias muy intensas como el sexo, los juegos de azar o los deportes extremos.

Y es que la música activa las vías cerebrales relacionadas con la recompensa y la gratificación generando una serie de reacciones fisiológicas que hacen que se nos pongan los pelos de punta. Lo más curioso, es que los niveles de dopamina alcanzan su punto máximo unos segundos antes del momento más especial de la canción, lo cual se debe a que nuestro cerebro es capaz de predecir lo que va a ocurrir y reacciona con antelación.

¿Existen géneros musicales más propensos a ponernos la carne de gallina que otros?

Lo cierto es que podemos experimentar esta sensación lo mismo con Beethoven que con Madonna, con un blues o con una pieza techno porque no es el género lo que cuenta sino cuánto nos agrada la música. Aún así, se ha descubierto que las personas más abiertas a las nuevas experiencias suelen sentir este efecto más a menudo y que la música triste y nostálgica evoca más esta sensación que la música alegre. Además, también cuentan algunos elementos de la canción, como los cambios rápidos de volumen o la inserción inesperada de una voz.

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