Yeison Jiménez: Legado, Resiliencia e Impacto tras la Tragedia Aérea
12 Ene 2026En la mañana del 11 de enero de 2026, la noticia sacudió a Colombia: Yeison Jiménez, voz emblemática de la música popular colombiana, perdió la vida en un accidente aéreo que también cobró a su equipo cercano. Esa jornada, la emoción se mezcló con incredulidad y dolor, mientras el país procesaba el vacío que deja un artista cuya historia de resiliencia inspiró a tantas familias.
Un viaje truncado
Tras un concierto en Málaga, Santander, el 10 de enero, Yeison Jiménez abordó una avioneta privada con destino a Medellín. Apenas despegó del aeródromo rural, la nave perdió altitud y se estrelló entre Paipa y Duitama, en una región montañosa del departamento de Boyacá. La Autoridad de Aeronáutica Civil confirmó la muerte instantánea del cantante y otras cinco personas: el piloto Hernando Torres, su asistente personal Óscar Marín, el representante Jéfferson Osorio y los pasajeros Juan Manuel Rodríguez y Weisman Mora. El silencio en la zona, apenas roto por sirenas y murmullos de incredulidad, marcó el inicio de una investigación que busca esclarecer las causas del siniestro.
Ascenso desde la sencillez
El impacto de esta pérdida va más allá de los titulares. Nacido el 26 de julio de 1991 en Manzanares, Caldas, Yeison Jiménez creció entre concursos de canto infantiles y madrugones en el mercado mayorista de Corabastos, Bogotá, donde trabajaba junto a su familia. Aquellas primeras notas al alba alimentaron un sueño que cristalizó en 2013 con su álbum debut Con el corazón – Vol. 1. Canciones como “Aventurero” y “Vete” se convirtieron en himnos que combinaron la tradición regional con melodías modernas.
Su esfuerzo y visión lo llevaron a ser juez en el programa Yo Me Llamo en 2021, a recibir el galardón de Artista Revelación en Billboard Latin ese mismo año y a llenar el Estadio El Campín en 2025. Cada logro representó la recompensa de un joven que, en palabras de sus propias letras, defendía la sencillez como motor de su historia.
La tragedia en Boyacá
El accidente truncó una gira que incluía un concierto en Marinilla y otro en marzo de 2026 en El Campín, posicionado para ser un cierre de su mejor temporada. Las familias de las víctimas, dispersas por diferentes regiones, recibieron la noticia con profundo pesar. Vecinos de Manzanares recordaban al niño que cantaba en fiestas barriales; colegas de Medellín al artista que unas horas antes había puesto a bailar a miles de seguidores.
La topografía accidentada de Boyacá, famosa por su historia en la independencia de Colombia y sus campos agrícolas, contrasta hoy con la tristeza de un recuerdo marcado por llamas y escombros. El impacto deja interrogantes sobre la seguridad de las aeronaves privadas, un debate vigente desde tragedias como la del Chapecoense en 2016.
Repercusiones y legado
El vacío que deja Yeison Jiménez resuena en cada rincón del país. Comunicados oficiales decretaron tres días de duelo nacional en municipios donde sus canciones eran banda sonora cotidiana. La industria musical y los promotores analizan protocolos más estrictos para el traslado de artistas, en tanto que sus seguidores organizan vigilias y conciertos en su memoria.
En redes sociales, el hashtag #LegadoYeisonJiménez encabezó tendencias, acompañado de testimonios de dedicación y esfuerzo. Radios regionales reprogramaron su lista de éxitos para mantener viva la voz de quien simbolizó la resiliencia de miles de jóvenes con talento. Su historia, de un joven vendedor de verduras en Bogotá a estrella internacional, se convirtió en inspiración para una nueva generación.
Reflexión final
El adiós de Yeison Jiménez nos recuerda la fragilidad del momento presente y la fuerza que emana de un sueño construido con esfuerzo y pasión. Su legado no se medirá solo en cifras de reproducción o llenos de estadio, sino en cada persona que encuentre en su historia un motivo para perseverar. Cuando la música deje de sonar, quedará el eco de su voz en el corazón de quienes creen que, a pesar de la adversidad, siempre hay espacio para un nuevo comienzo.

