Mon Laferte y ‘Femme Fatale’: su seductor viaje al jazz cabaret

Mon Laferte y ‘Femme Fatale’: su seductor viaje al jazz cabaret

11 Dic 2025 0 Por Dice la cancion

¡Hola a todos los amantes de la música!
Hoy me siento emocionado de compartir con vosotros un recorrido por Femme Fatale, el nuevo álbum de Mon Laferte. Esto es solo mi visión personal basada en datos verificables y en el impacto que estas canciones han tenido en mí. ¡Así que empecemos!

  1. El nacimiento de ‘Femme Fatale’

    Tras el éxito de SEIS y su traslado a Tepoztlán (la misma tierra que inspiró a la icónica Chavela Vargas), Mon Laferte construyó un estudio casero donde el silencio del valle y la mística de las montañas alimentaron su proceso creativo. Lejos del bullicio de Ciudad de México, la artista encontró en la serenidad de Morelos el espacio ideal para concebir un álbum más íntimo y oscuro. Esta atmósfera de introspección y tradición se respira en cada acorde de Femme Fatale.

  2. Influencia de ‘Cabaret’

    Interpretar a Sally Bowles en la producción mexicana de Cabaret fue un auténtico parteaguas. Laferte no solo afinó su técnica vocal con glissandos y susurros dramáticos, sino que incorporó la suelta teatralidad de la protagonista. Esa experiencia —imaginad ensayos nocturnos, luces tenues y un público rendido ante la historia— impregnó a Femme Fatale de ese aura bohemio y decadente que evoca los clubs parisinos de los años veinte.

  3. El sonido jazz cabaret

    Lejos de «música de ascensor», Mon Laferte abrazó la improvisación y las complejas armonías del jazz. Consciente de que en su adolescencia descartaba este género, ahora subraya su valor poético y su «locura» creativa. Su bagaje musical —desde The Beatles y Radiohead hasta los tangos que escuchaba en casa de su abuela— enriqueció este sonido, donde el bajo actúa como narrador, creando texturas de urgencia y suspenso.

  4. Temas y letras clave

    En Femme Fatale encontramos un viaje emocional que aborda la valentía femenina y la denuncia al abuso. Otra Noche de Llorar desgaja la pena de un amor no correspondido en una melodía melancólica, mientras El Gran Señor se alza como un himno desafiante contra la cobardía del abusador. El final con 1:30 es un sprint improvisado que mezcla confesiones de auto-placer y referencias históricas —desde la Revolución Industrial hasta la Caravana de la Muerte—, rompiendo tabúes y celebrando la resiliencia.

  5. Estética visual

    Esta nueva etapa abandona el barroquismo de su fase Autopoiética para abrazar un look puramente bohemio. Las lentejuelas y el maquillaje corrido se convierten en su sello, reforzando el dramatismo de su propuesta escénica. Laferte, quien desde niña disfrutaba dibujar vestidos y bocetos de moda, expresa ahora en videoclips y redes esa pasión por el vestuario, uniendo música y moda en un mismo acto artístico. Este giro estético también se refleja en escenarios íntimos y luces suaves, potenciando la sensación de un espectáculo de cámara.

  6. Trayectoria y evolución

    La historia de Mon Laferte demuestra que la reinvención constante es su motor. De sus inicios cantando boleros en bares de Valparaíso y Viña del Mar, a autoeditarse en MySpace y SoundCloud, pasando por su etapa rockera con Mystica Girls, cada paso la acercó a la libertad creativa. Con Volume 1 consiguió un contrato discográfico y, posteriormente, la ovación de público y crítica con SEIS. Femme Fatale es solo el siguiente capítulo en una carrera sin fronteras.

  7. Proceso de producción y colaboradores

    Para materializar Femme Fatale, Laferte reclutó a músicos especializados en música de cámara y jazz. Ensayaron intensamente en su estudio de Tepoztlán, buscando capturar la chispa de la improvisación en cada toma. La voz de Mon, salvaje y precisa, se alterna con solos de contrabajo y arreglos de metales que recuerdan los clubs de Berlín. El ambiente íntimo del estudio, con luces cálidas y detalles minimalistas, fomentó un diálogo creativo entre voz e instrumentos. Aunque los detalles de las sesiones (como el número exacto de tomas) no han sido revelados, el resultado es un tejido sonoro orgánico donde cada instrumento cuenta una historia.

  8. Impacto y legado potencial

    Más allá de su belleza estética, Femme Fatale podría marcar un antes y un después en la escena latina. Al unir jazz, cabaret y narrativa empoderada, Mon Laferte abre la puerta a otros artistas dispuestos a abandonar fórmulas seguras. Su paso por el teatro demuestra que la fusión de disciplinas enriquece el proceso creativo y ofrece nuevas experiencias al público. Este álbum, con su enfoque en la agencia femenina y la denuncia social, refuerza la tendencia de la música latina hacia historias más complejas y valientes. También puede inspirar a promotores a montar conciertos temáticos y nuevas producciones teatrales centradas en música latina.

¡Y ahí lo tienes! Con este repaso a Femme Fatale espero que te hayas contagiado de la fascinación por este viaje al corazón del jazz cabaret. ¿Cuál es tu tema favorito? Recuerda que la música es un lenguaje universal que nos une a todos.