Música cristiana: Su evolución a lo largo del tiempo

música cristiana

La música cristiana incluye una gran variedad de estilos pero su hilo conductor es alabar a Jesucristo a través de textos que contienen mensajes bíblicos. Como podrás suponer, es tan antigua como el propio cristianismo. De hecho, en la Biblia ya se hacía referencia a la música como un instrumento para glorificar a Dios. Específicamente, en el capítulo 150 del libro de los Salmos, se incita a los cristianos a hacer uso de los instrumentos musicales para alabar a Dios.

Del cristianismo primitivo al medioevo

En la antigüedad todas las personas disfrutaban de la música cristiana pero eran los levitas quienes ocupaban el papel de músicos en los templos. Sin embargo, con la llegada de las tropas de Tito, la mayoría de los levitas huyeron a Palestina y la música cristiana no solo perdió a sus principales tañidores sino también el carácter alegre que la caracterizaba.

Esta época ha pasado a la historia bajo el nombre de “cristianismo primitivo” y, como podrás suponer, las canciones no se escribían sino que se transmitían de forma oral de una generación a otra por lo que muchas de ellas se han perdido en el tiempo.

Más tarde, durante la Edad Media, la música cristiana volvió a resurgir con nueva fuerza pero adquirió un carácter mucho más solemne, bebiendo directamente de los cantos gregorianos. En aquella etapa las voces predominaban y los instrumentos musicales fueron relegados a un segundo plano. Fue entonces cuando surgió el canto llano, una música monódica que generalmente se cantaba a capella.

Del Renacimiento a la actualidad

Con el arribo del Renacimiento, la música cristiana cambió un poco. Paulatinamente, se fueron introduciendo nuevos instrumentos musicales para acompañar a los coros, como los de cuerda y percusión. Más tarde, con el descubrimiento de América, la música cristiana comenzó a beber de otras fuentes dejándose impregnar por los ritmos que provenían del otro lado del océano.

Al instaurarse el protestantismo, la música cristiana cambió radicalmente: eliminó las voces y apostó únicamente por el uso de instrumentos. Ese fue el preludio para que naciera la música clásica que ha llegado hasta nuestros días.

En la actualidad la música cristiana se ha adaptado a los nuevos ritmos. Las canciones cristianas que se continúan cantando en las iglesias tienen un carácter más solemne pero numerosos artistas han dado su propia contribución a este estilo por lo que hoy podemos encontrar desde baladas (un excelente ejemplo es “Vida Mía”, de Ángel López y Jaci Velázquez) hasta temas reggae (como “Amor Real”, del dúo Tercer Cielo).

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