Las cosas más extrañas que piden los cantantes famosos

cristina aguilera

Los personajes famosos a menudo no solo se distinguen por sus trabajos sino también por su excentricidad. De hecho, la creatividad, la genialidad y la extravagancia siempre han ido de la mano. Se dice que Albert Einstein recogía colillas de cigarros en la calle para preparar su pipa, a Oscar Wilde le gustaba sacar a su langosta de paseo, Newton se clavó una aguja en el párpado para demostrar que la percepción del color depende de la presión y Robert Schumann creía que Beethoven le dictaba sus composiciones musicales. Sin embargo, los cantantes famosos de hoy no se quedan detrás.

Frank Sinatra, el famoso cantante norteamericano, pidió que cuando muriera pusieran en su ataúd una botella de whisky, un mechero de marca Zippo y diez centavos que utilizaría para hacer una llamada de emergencia. Y así se hizo. Aunque no sabemos si finalmente pudo hacer esa llamada.

Por otra parte, los integrantes de Blur, el popular grupo musical británico, piden que en su camerino nunca falte una caja de legos para armar construcciones en su tiempo libre, los huevos de chocolate de la marca Kinder por si les da hambre y cinco pares de medias.

Christina Aguilera, por ejemplo, ni siquiera se molesta en intentar parecer simpática. En una aparición para el canal NBC, durante la grabación del programa La Voz, exigió que pusieran a un masajista a su servicio. Lo curioso es que solo debía masajearle los pies. También suele pedir que le acompañe una patrulla de policía para que pueda sonar la sirena si hay tráfico y no quedarse atascada en un embotellamiento.

No obstante, si hay una cantante famosa por sus excentricidades esa es Jennifer López. Además de evitar subir al ascensor sola, la popular cantante y bailarina norteamericana ha llegado a pedir el cierre total de un centro comercial para poder irse de compras sin nadie que la moleste. También se dice que es maniática de la higiene, por lo que lleva donde va su propio asiento protector para los retretes.

Mariah Carey no se queda rezagada. En los conciertos que ofrece en Las Vegas ha dejado claro que no desea que ninguna mujer se suba al escenario, y siempre pide que los bailarines tengan un color de piel más claro, para que resalte su bronceado. Hace poco, cuando participó en un programa de televisión británico, desveló su lado más obsesivo y paranoico ya que viajaba con un séquito enorme: dos personas para bajarla del sofá por si se le rompía el vestido, una persona a sus espaldas por si se caía y varias más detrás de la cámara para asegurarse de que iban a tomar su lado bueno.

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