Extremoduro vuelve a sorprender con Para todos los públicos, su nuevo disco

Extremoduro Para todos los públicos

En el título del disco, Para todos los públicos, ya se deja entrever que hay canciones para todos los gustos, desde el Extremoduro más arraigado a sus comienzos hasta el Extremoduro más innovador. Es un disco completo, sin demasiados altibajos y con un sonido único. Es cierto que no pasará a la historia como el mejor disco de ellos pero seguro que muchas canciones se convertirán al paso de los años en clásicos.

“Os vamos a poner al día, breve pero claramente, de cómo hemos vivido este asunto del robo del disco que tanto ha dado que hablar en los últimos días.

En un primer momento, pensamos en demandar al que robó el disco de la empresa en la cual trabajaba, pero luego nos dimos cuenta de que el chorizo solo tenía una mínima parte de culpa. Entonces, pensamos en demandar a todos los que se bajan música sin pagar y además intentan justificarlo, porque, en cierto modo, son los instigadores. Más tarde, cuando todo salió a la luz pública a través de los medios de comunicación, pensamos en demandar a todos esos medios de pacotilla que han anunciado que nosotros pusimos la primera demanda. Y, aún más tarde, pensamos en demandar a la Guardia Civil por dejar entrever en su confusa rueda de prensa que la denuncia partió del grupo.

Al final, nos pareció que sería demasiado trabajo, porque, ya de antes, teníamos pendiente demandar a la compañía discográfica y a la oficina de contratación.

Así que nos lo hemos pensado mejor:

IROS TODOS A TOMAR POR CULO.”

Este ha sido el último comunicado de Extremoduro tras anunciar la Guardia Civil el autor del robo del CD. Y es que sea como sea, la publicación de un disco de Extremoduro siempre da que hablar. En esta ocasión la polémica ha estado servida gracias a la filtración del disco quince días antes del lanzamiento lo que provocó que adelantaran la publicación del disco once días, la fecha prevista era el 19 de noviembre y para paliar los efectos de la piratería a través de internet lo publicaron el 8 de noviembre. En cierta medida, cuando llevas trabajando tanto tiempo, cumpliendo los plazos previstos y cuidando al detalle todo tu trabajo, es normal que haya esa reacción por parte del grupo, pero creo que han de tener cierta experiencia en el mundo musical para saber que todo no depende de ellos mismos, si no que en la cadena de producción suele haber trabas y complicaciones que hagan que el trabajo de seis meses no se publique tal y como ellos querían. Esta es la polémica que ha surgido con Para todos los públicos, ahora conoceremos el disco.

Para todos los públicos comienza con Locura transitoria, un tema de ocho minutos que contiene de forma comprimida muchas de las ideas que aparecen en La ley innata. La dulzura que derrochan la guitarra y la voz del Robe desde el primer segundo se entrelaza con unos violines que te hacen subir los pies unos centímetros del suelo. Puede parecer incluso empalagoso el principio hasta que escuchamos “Coño, un ruido del demonio…”. Esta es la esencia pura de Extremoduro, el decir palabras groseras tales como “puta” o “golfa” y que no suene grotesco, si no como algo delicado. Esta canción tiene una evolución continua a través de la música y letra como unidad, es muy difícil contemplarlas y entenderlas por separados. Lo que más me impresiona de esta canción son los cambios de ritmos y de estilo que están controlados por el mensaje del texto, me explico: durante los primeros compases observamos una letra dulce y con sentimiento junto a una música que denota tranquilidad y paz. En cambio, hay versos como “¿Qué hace esta cabra fuera del rebaño?/ Vamos a tirarla del campanario”, unos versos totalmente críticos y que le acompaña un sonido fuerte, distorsionado y apático. Este es uno de los mejores comienzos de un disco que he escuchado, una canción que describe perfectamente el aura del disco. Toda palabra se queda corta para describir Locura transitoria.

Tras terminar el primer tema nos encontramos con Entre Interiores, una canción que comienza con un riff pesón y que nos habla de los pensamientos y sentimientos que hay en nuestro interior, aunque esa es mi interpretación, las letras de Extremoduro no destacan por hablar de algo claro. En Entre interiores el Robe y compañía experimentan con el rock más ácido.

Llega el tercer tema, ¡Qué borde era mi valle!, el antisingle que lanzaron unas semanas antes de publicar el disco. Esta canción comienza con un riff rompedor y fortísimo acompañado de guitarras que se balancean entre el funk y el heavy más sucio. En ¡Qué borde era mi valle! oímos la voz de Robe con una fuerza increíble, aspecto que ha mejorado indudablemente ya que si por algo destaca los últimos disco de Extremoduro es por el dominio de la voz que ha conseguido el Robe y esta canción es un gran ejemplo.

Tras un final casi caótico y contundente de ¡Qué borde era mi valle! llega Poema sobrecogido, una canción rock con toques flamencos y psicodélicos. El alma de Enrique Morente asoma desde el primer acorde pero se confirma en el estribillo, un estribillo consistente gracias al gran bajo de Miguel Colino y la letra (“Si se va, mi cuerpo se evapora y pierde solidez/ y flota en el vacío de la soledad). Escuchamos en esta canción una mejoría respecto a Coda Flamenca en la voz de Robe al darle el toque flamenco. En esta ocasión se le escucha de un forma natural, sin que se escuche en cualquier momento la voz forzada.

El final esperpéntico de Poema sobrecogido nos da la entrada de la cuarta entrega de Manué, todo un clásico en Extremoduro y que hemos echado de menos en los dos últimos discos. El clima que crean en este corte es totalmente opuesto al mensaje que comunican, unos especialistas en esto. El “¡Que te den por culo, no entiendes nada!” nos deja paso a unos de los riff más melódicos de Extremoduro, un riff que sube y baja, desde lo más fuerte y agresivo hasta lo más inofensivo e inocente. Así podría describir Mamá, el sexto tema del disco. Mamá es una canción con un corte propio de Platero y tú debido a las guitarras melódicas y al estribillo que recuerda por momentos al mejor Fito. Otra vez letra y música se funden formando una unidad perfecta. Esta canción es toda una innovación de Extremoduro en la forma, no tanto en el contenido, ya que dejan durante los seis minutos dejan que todos los instrumentos que suenan tengan sus segundos de protagonismo.

El final de Mamá nos lleva a Mi voluntad, el tema que esperaban los seguidores más aferrados al Extremoduro de los primeros años. Mi voluntad es el Tercer movimiento de Para todos los públicos. El ritmo, la agresividad, la melodía y el caos impuesto por la batería hacen de esta canción la más flojita del disco, pero ojo, no significa que sea mala, solo que comparándolas con las demás te deja con la miel en los labios, pide algo más.

Tras la canción más agresiva del disco le sigue su opuesto, Pequeño rocanrol endémico, una canción de rock and roll clásica pero con una dulzura indeleble gracias a la voz de Robe que canta con una inocencia casi natural una historia de desamor del pasado. Tras hacer este rock and roll, ¿nos espera en los próximos discos algún blues o, porque no, jazz?

La última canción del disco es una que ya hemos podido escuchar desde la última gira de Extremoduro y que podemos decir prácticamente que se está convirtiendo en un clásico. En El camino de las utopías se puede ver al Robe más comprometido y crítico con la sociedad. Los arreglos hacen que la canción vaya cogiendo forma poco a poco y nos guíe con cambios de ritmo hacia el final del disco.

Este es el nuevo disco de Extremoduro, un disco compuesto por nueve canciones, muy diferentes entre ellas pero encontramos en cada nota la esencia de Extremoduro. Da igual que estilo traten, siempre siempre lo hacen suyo. Un gran disco para un gran grupo, un grupo que no deja de sorprender a sus seguidores y destructores y que tiene como objetivo la superación personal a través de la música. De lo mejor de este año, la enhorabuena para Extremoduro.